La envidia es amargo tósigo para el alma del envidioso y dolorosa prueba para el alma del envidiado.
El envidioso no persigue tanto lograr los bienes físicos y morales del envidiado a cualquier precio, cuanto que el envidiado los pierda, aunque el precio sea perderlo todo él mismo.
La envidia es la madre de los peores sentimientos humanos.
jueves, 3 de mayo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario