El aprendiz no tiene tema de reflexión, su mente es un espejo del revés.
Nada le satisface y se siente al mismo tiempo lleno y vacío.
Perdido en la selva de los misterios, sin poder avanzar ni retroceder.
Algún pensamiento pasa raudo y desaparece, fugaz.
El argumento de la vida humana está ya escrito y no cabe más que interpretarlo.
La muerte es sólo el final de un capítulo.
¡Es tan angustioso el miedo a sufrir!
domingo, 1 de abril de 2012
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