jueves, 9 de septiembre de 2010

Paseos y encuentros

No hay rincón sin fuente en este pueblo y las laderas de las montañas están surcadas de acequias y barrancos. Agua bendita que mana y corre pura.
Los paseantes toman una senda baja, paralela al río, que sube y baja. Atrás van quedando cortijillos abandonados. En lo que llaman la Junta de los Ríos, frente a la loma de Enmedio, hay restos de una misteriosa construcción. Tres muros paralelos montados sobre la roca madre y en el de más arriba un arco de origen incierto. Nada más.
Atraviesan por un puentecillo de cuatro troncos paralelos el río Chico, y dejando a su drecha el río Grande bordean la loma. La senda se conserva en buenas condiciones. Ya no hay actividad humana a estas alturas. Los cortijillos de la pendiente de la loma de Enmedio están arruinados. La senda sigue subiendo hasta un camino alto y luego continúa, buscando el paso entre las cumbres, hasta el Sened, posiblemente la comerca más olvidada de España.
Las carreteras que atraviesan las alpujarras son estrechas, curvadas, en pendiente y mal señalizadas. Una mañana bajan a Juviles, luego pasan por Nieles y más tarde por Cástaras. Nidos blancos posados sobre barrancos verdes regados por acequias. Bajan hasta Almegijar, que se asoma desde un gran balcón al Guadalfeo. aparcan el vehículo y entran en un bar de la plaza de la iglesia y departen con su único cliente, el rico del pueblo:
- Yo estudié en Granada, arriba en el Sacromonte, en un colegio de primera, luego fui a la universidad. Entonces Granada tenía muy buenas facultades, sobre todo medicina y Derecho.
El hombre pasa de los setenta.
- Esto ha cambiado mucho, mi padre fue el primero en traer barcos de abono desde Barcelona hasta Adra. ahora el puerto casi no tiene actividad.

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