martes, 2 de marzo de 2010

Cuando las puertas están cerradas con cuatro llaves, las casas parecen inexpugnables, pero a lo mejor, si se mira bien, hay cuatro ventanas abiertas.
Parece que nada cambia, que todo está atado y bien atado, ¿te suena?, pero hay en los hombres una aspiración de felicidad y de libertad tan grandes, que no hay casa por fuerte que parezca que no pueda ser ocupada.
No es inevitable el hambre, ni la guerra, ni el liberticidio, ni la injusticia, ni el despilfarro de recursos, ni el paro crónico. Todos los males de este mundo son evitables.
La Humanidad se elevó sobre la antropofagia y sobre la esclavitud, sobre la servidumbre y sobre la explotación y se seguirá elevando sobre el hambre, la guerra, la falta de libertades y las injusticias.

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