lunes, 12 de octubre de 2009

Don Vito y Cia.

En la vorágine de la actualidad judicial, don Vito es el centro del vórtice, mafiosillo de tres al cuarto elevado a la categoría de capo di capi por sí mismo. En realidad uno más en la ciénaga en la que se convirtieron los negocios en la última década.

Don Vito, como antes Gil, como antes Roldán, como antes Mario Conde, como antes Juan Guerra, no es más que la cabeza de turco, sólo para asustar.

No hace falta hilar muy fino para demostrar que el modus operandi de don Vito no era en nada distinto del de miles de don Vitos que han operado en empresas y administraciones públicas y privadas. Se han defraudado a los ciudadanos millones y millones de euros en comisiones ilegales, lo mismo en entes públicos que en entes privados, en servicios públicos de las administraciones del estado y en servicios públicos de carácter social privado.

Se han usado los cargos públicos y privados para enriquecimientos ilícitos. Los don Vitos de los cuatro puntos cardinales han usado la coima, la astilla, la dádiva regalona, y los funcionarios públicos o los tiburones o tiburoncillos privados han hecho el egipcio, o sea, han puesto la mano detrás para recoger el diezmo. Una pasada de avaricia.

En los autos judiciales están apareciendo nombres de ex-ministros, de presidentes de comunidades autónomas, de diputados, de alcaldes…, y hasta de yernos de los más altos dirigentes del Estado y del Gobierno.

La verdad no tiene vuelta de hoja. O empieza la judicatura a obligar devoluciones de bienes ilícitamente logrados, o esta tormenta acabará en agua de borrajas, cada vez más sucia y podrida. ¿Cuánta injusticia puede permitirse en este país?

No hay comentarios: