Se han borrado dos entradas, por alguna razón habrá sido. Probablemente el aspirante a aprendiz habrá querido hacer de maestro.
El aspirante vive en el mundo, en el bajo mundo. Por sus esforzadas batallas contra la soberbia, la ira, la avaricia, la envidia y la pereza ha sido recompensado con un estado casi permanente de serenidad.
Necesita el aspirante separarse, no afectarse por los comportamientos humanos que más parecen de animales miedosos.
El aspirante puede sufrir con los sufrimientos de los que sufren con sus bajos impulsos porque él ha sufrido con su egoismo y su inconsciencia estos mismos impulsos bajos.
Se pregunta por el sufrimiento y no encuentra respuesta en ningún sitio. No entra en su mente racional que alguien tenga que sufrir para que otro alguien sea perdonado de sus culpas.
Puede resultar extraordinariamente atractivo pensar que alguien puede cargar con nuestras culpas, como un carro carga con nuestras pertenencias materiales.
No hay un sólo ser humano que quiera sufrir, todos los seres humanos evitan el sufrimiento a no ser que ese sufrimiento les sirva para obtener un placer.
El aspirante quiere saber un camino a la felicidad que no pase por la ciudad del sufrimiento. ¿O acaso el sufrimiento es una parada obligada en el camino de todos los seres humanos? Si no es para evitar el sufrimiento humano, ¿ para qué han vivido tantos y tantos sabios y santos que en el mundo han sido?
jueves, 2 de julio de 2009
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