jueves, 16 de julio de 2009

El aspirante sale a la ciudad y se adentra entre obras por el centro. Calles estrechas entre altos edificios que le niegan el cielo. Viejos comercios por la zona oeste del barrio Arco Iris.
El ruinoso colegio vacío, el padre de todos los colegios de los curas que fueran sus maestros, al lado de la iglesia donde se guarda un místico cuadro del sordo de Fuendetodos.
Unos albañiles de allende los mares empujan un artilugio estropeado, mozos de tiendas y almacenes con vetustas carretillas, gentes que van y vienen entre los coches y las vallas.
Libros de último saldo, bellos, que un tiempo fueron caros. Mil catedrales por seis euros y mil plantas por el mismo precio.
Torciendo y retorciendo, como navegando un río de la selva, desemboca en la calle donde meretrices de todas las pintas se exparcen por las esquinas.

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