El aprendiz lleva una vida muy ajetreada, yendo y viniendo de acá para allá. Ocupa su mente en pensamientos de todo tipo. Algunos le hacen sufrir. Le cuesta acostumbrarse a tratar con personas que no tienen su mismo idioma. Aunque se le presenta la oportunidad de prestar atención a otros lenguajes.
La mejora de las relaciones humanas son el fin de la moral.
jueves, 23 de julio de 2009
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